¿Y porqué me convertí en abogada sistémica?
Un día todo hizo clic. Llevaba un tiempo en que sentía que algo fallaba, las soluciones que jurídicamente podía proporcionar no dejaban satisfechos ni a mí ni a mis clientes. Me encontraba dando soluciones a problemas que no eran míos, y cuando hay un problema el que de verdad tiene la solución es el dueño del problema.
A la vez, indagaba en las dinámicas familiares a través de la terapia sistémica y transpersonal, organizando constelaciones familiares, participando en ellas y leyendo sobre todo ello.
De pronto, cuando ya tenía decidido emprender la profesión desde otro prisma más humano, apareció una buena amiga que me presentó el derecho sistémico. Y aquí llegó el clic.
Todo comenzaba a encajar aunque tuve que transformar mi forma de ejercer. Como abogada sistémica no puedo proporcionar soluciones concretas a mis clientes, les muestro las alternativas jurídicas y las consecuencias que legalmente tienen cada una de ellas. Cuando me dicen ¿qué tengo que hacer?, sólo puedo devolverles la responsabilidad sobre su propio problema, pero he ahí la magia, cuando le devuelves la responsabilidad al cliente sin pretender solucionar por él sus problemas, sin salvarle, sin expectativas sobre el resultado, entonces, es cuando de verdad empieza a haber cambios que facilitan la resolución del conflicto de que se trate.
Acompañar a personas a transitar sus conflictos dándoles el poder sobre ellos es reconfortante, porque nadie sabe mejor que otro lo que necesita en su propia vida. Además, contar con herramientas para poder ver un poco más allá, para poder ver de dónde viene ese patrón, esa dinámica, por qué esa persona se ha colocado en esa situación de victima, de ruina, de violencia, etc. Ayuda a mis clientes a encontrar no la solución, si no el camino para transitar el conflicto con serenidad, pudiendo conectar con el aprendizaje de cada experiencia de vida por desagradable que sea. Incluso abriendo la puerta al cambio, a hacer las cosas de otro modo, a cerrar etapas o conflictos con conocimiento, paz y armonía.
Me hice abogada sistémica, porque ahora si siento que estoy en mi lugar, acompañando procesos dolorosos con las herramientas jurídicas y personales que he adquirido a través de los años, porque como dice Sami Storch* “lo esencial es invisible a los autos”.
* Juez brasileño creador del derecho sistémico